SOBRE NOSOTROS

Nuestra historia

Una historia que comenzó con la danza y se convirtió en un compromiso.

La historia de la Fundación Ballet Clásico de Caracas tiene sus raíces en la Escuela Nacional de Danza del CONAC, conocida como ENDANZA, un proyecto público de formación artística que abrió sus puertas en Caracas en 2001, en el Teatro Teresa Carreño.

Ese año, un grupo de familias mirandinas creyó en aquel proyecto y sus hijas formaron parte de su primera generación de estudiantes. Durante ocho años compartieron una intensa formación en danza, creciendo juntas y descubriendo en el arte una herramienta para la disciplina, la sensibilidad y la vida.

Parte de la primera generación de padres y representantes de ENDANZA
Parte de la primera generación de padres y representantes de ENDANZA. En la foto, Gisela Felice, Gusmérida Rodríguez y Marisol Caraballo, quienes actualmente desempeñan roles dentro de la Fundación.

Años después, en 2013, aquellas alumnas y sus representantes volvieron a encontrarse. Las unía una historia que había comenzado muchos años atrás y la convicción de que la danza había transformado sus vidas y podía también transformar las de otras niñas y jóvenes.

Así nació, en 2014, la Fundación Ballet Clásico de Caracas.

Con apenas cuatro mujeres, sin ninguna alumna y con la convicción de que este sueño podía hacerse realidad, abrimos nuestra primera sede en el municipio Baruta. Poco a poco comenzaron a llegar las primeras niñas y, con ellas, empezó a crecer una nueva historia.

En 2016, en medio de un contexto especialmente desafiante para el país, abrimos nuestra segunda sede en el municipio Chacao, con el apoyo de personas que creyeron en nuestro proyecto.

Una historia de más de 25 años

Hay algo que hace especialmente valiosa nuestra historia: las mujeres que hoy forman parte de la Fundación comparten una historia que comenzó hace más de 25 años.

Fundadoras y miembros de nuestro staff fueron alumnas o representantes de aquella primera generación de ENDANZA. Se conocieron acompañando a sus hijas, compartiendo aulas, ensayos, escenarios y tantos momentos que, con el paso del tiempo, se convirtieron en una amistad y en un compromiso común.

Parte de la primera generación de estudiantes de ENDANZA
Parte de la primera generación de estudiantes de ENDANZA. En la foto, Maylu Peña, Dayana Pérez, Katyuska Trujillo y Valentina Marcano, miembros de la Fundación.

De esa historia compartida nació una comunidad que decidió seguir creyendo en la educación artística y en el poder transformador de la danza.

Hoy, muchas de esas mujeres continúan juntas, ahora desde distintos roles, haciendo posible que nuevas generaciones de niñas encuentren en nuestras aulas un espacio para aprender, crecer y soñar.

Y nuestra historia continúa.

El equipo actual de la Fundación en labores de la temporada 2025
El equipo actual de la Fundación, en labores de la temporada 2025.

Porque la Fundación Ballet Clásico de Caracas no es solamente una escuela de ballet.

Es el resultado de una historia de amistad, perseverancia y compromiso que ha pasado de una generación a otra.

Una historia que comenzó hace más de 25 años y que seguimos escribiendo juntas, a través de cada niña que entra a nuestras aulas.